El baile debe ser de las pocas cosas que ha estado presente en todas las civilizaciones, culturas y épocas en las que el hombre ha sido protagonista, ligado a todas las actividades religiosas y sociales de las personas. Por ejemplo, no existe película con aspiraciones que no incluya una escena de baile entre sus protagonistas.
No me interesa analizar la evolución del baile desde la antigüedad hasta nuestros días, sino señalar o recordar de qué manera, una hermosa canción que nos permita bailar con “ese otro” que está frente a nosotros, puede proporcionarnos un momento irrepetible de felicidad, aislarnos del mundo, suspendernos en una nube, enamorarnos.
Mucha gente declara que no le gusta el baile, pero pienso que lo hacen, solamente para encubrir la timidez que les provoca lanzarse a algo que atrae y gusta a todos. El miedo al ridículo es más fuerte que el deseo de moverse al compás de una música que opera como si fuera un gran engranaje acoplado en el alma.
La mayoría de las personas cultivan el baile durante su adolescencia y primera juventud; luego, tristemente, lo abandonan sin darse cuenta que están dejando de lado una actividad que puede mantenerles jóvenes y vitales hasta el último de sus días.
Todos tenemos “esa canción” que nos gustaría bailar con la persona que amamos o con la cual podríamos enamorarnos de manera rotunda de la otra parte, todos hemos soñado o hemos sido protagonistas de un baile que llevamos grabado a fuego. Muchos prefieren los lentos, otros los rápidos donde se puede mostrar destreza.
A mí, ésta canción me parece “La Canción” para bailar y enamorarme y desear que el mundo se detenga. Me gustaría, además de las opiniones, conocer cual es esa canción que puede ser el leit-motiv de tu vida, con la cual te has enamorado o con la que estás seguro que perderías la noción del tiempo.
(Y después me armaré un disco con todas ellas)
(La canción es Stumblin in, cantada por Suzie Quatro y Chris Norman allá por los '80)
No me interesa analizar la evolución del baile desde la antigüedad hasta nuestros días, sino señalar o recordar de qué manera, una hermosa canción que nos permita bailar con “ese otro” que está frente a nosotros, puede proporcionarnos un momento irrepetible de felicidad, aislarnos del mundo, suspendernos en una nube, enamorarnos.
Mucha gente declara que no le gusta el baile, pero pienso que lo hacen, solamente para encubrir la timidez que les provoca lanzarse a algo que atrae y gusta a todos. El miedo al ridículo es más fuerte que el deseo de moverse al compás de una música que opera como si fuera un gran engranaje acoplado en el alma.
La mayoría de las personas cultivan el baile durante su adolescencia y primera juventud; luego, tristemente, lo abandonan sin darse cuenta que están dejando de lado una actividad que puede mantenerles jóvenes y vitales hasta el último de sus días.
Todos tenemos “esa canción” que nos gustaría bailar con la persona que amamos o con la cual podríamos enamorarnos de manera rotunda de la otra parte, todos hemos soñado o hemos sido protagonistas de un baile que llevamos grabado a fuego. Muchos prefieren los lentos, otros los rápidos donde se puede mostrar destreza.
A mí, ésta canción me parece “La Canción” para bailar y enamorarme y desear que el mundo se detenga. Me gustaría, además de las opiniones, conocer cual es esa canción que puede ser el leit-motiv de tu vida, con la cual te has enamorado o con la que estás seguro que perderías la noción del tiempo.
(Y después me armaré un disco con todas ellas)
(La canción es Stumblin in, cantada por Suzie Quatro y Chris Norman allá por los '80)






