¿Alguien sabe de qué se ríen?

Como si no tuvieran cosas más importantes de qué ocuparse, los presidentes reunidos en la cumbre del Mercosur, se dedicaron a manifestar su descontento por la actual política migratoria europea. Todos, más o menos, se explayaron en el tema y aprovecharon la sensibilidad de la cuestión, para cultivar las flores de la demagogia, algo que saben hacer muy bien.
Según el Banco Mundial, durante el año 2007, las remesas enviadas, por los emigrantes hacia América latina y el Caribe, alcanzaron los 66.000 millones de dólares. Esta cifra, según el mismo banco, representa el 64% de los flujos de inversión extranjera directa.
Se calcula que cada inmigrante remesa a su país unos 10.000 dólares cada año y que dos de cada tres remesas van a parar a América Latina.
Para tener una idea de lo que representa ésta cifra, basta compararla con el PIB (año 2000) de algunos países de la región; representaría el total de Chile; sería tres veces el de Uruguay; ocho veces el de Paraguay y Bolivia; la mitad del de Venezuela y la quinta parte del Argentino.
En mi modesta opinión, creo que lo que más preocupa a los presidentes del Mercosur, es que el endurecimiento de las leyes migratorias europeas, haga mermar ese importante flujo de dinero fresco, que va directamente a la columna de las ganancias en el balance anual.
Ni a Cristina, ni a Chavez ni a Lula ni a ningún otro le importa la situación de los emigrantes. Lo último que desean, es tener que volver a hacerse cargo de sus paisanos, si los estados europeos los deportan o les cierran las puertas giratorias de entrada.
Lo mejor que podrían hacer en estas reuniones turísticas y protocolares sería ver de qué manera pueden mejorar las condiciones de sus respectivos países, para que la gente no tenga que marcharse. Deberían reconocer públicamente el daño irreparable que significa para cualquier nación la fuga de cerebros y de mano de obra calificada, que en definitiva es la que nunca regresa. Porque seamos realistas, el emigrante menos calificado y con menos educación es el que regresa primero y lo hace sin que lo echen, simplemente, porque está menos preparado para aguantar el más mínimo cambio en su situación.
Basta de Hipocresía y Demagogia. Si bien es cierto que Europa está buscando blindarse y que tiene muy poca memoria, es mucho más verdadero, que son los países quienes expulsan y obligan a sus ciudadanos a buscarse la vida en otras tierras.