"La Broma Terminó"
Desearía escribir acerca de cualquier cosa menos de política y economía pero no puedo quitarme de la cabeza todo lo que ha estado sucediendo últimamente. Intento recordar con certeza en qué momento comenzó a interesarme el tema y cuándo a obsesionarme: no lo consigo.
La realidad es que luego de haber vivido diferentes escenarios políticos y socio económicos, he terminado obsesionado con un tema que, reconozco, no va a cambiar un ápice mi vida aunque sí ha condicionado ciertos movimientos en ella.
Como todo el mundo, la incertidumbre frente a qué va a ocurrir en el futuro próximo, hace que deambule dentro de un pensamiento incierto, como cuando uno camina sin brújula en medio de una espesa niebla. Así está la gente; la gran mayoría de la gente que cree que todo va a bien hasta que alguien desde un informativo o en la barra de un bar le pone los pies en la tierra.
Seguramente estamos siendo testigos del final anunciado de un sistema que germinó en la cabeza de Adam Smith a finales del siglo XVIII y que a partir de sucesivas modificaciones ha terminado por enriquecer a una minoría de la humanidad en detrimento del resto; un sistema que sólo pudo triunfar porque el hombre es por defecto egoísta, avaro, ambicioso y siempre desea más de lo que necesita; un sistema que desarrolló la ciencia de la guerra para imponerse e imponer.
“La broma terminó”, le dijo a Groucho Marx, su agente financiero y amigo, cuando el crack de 1929 pulverizó todas sus ganancias; dinero conseguido gracias a la especulación bursátil para la cual Groucho no estaba preparado aunque fuera un obediente aprendiz.
Ochenta años después el sistema vuelve a fracasar cargándose de un plumazo el esfuerzo de quienes creen que sólo a partir del trabajo se puede prosperar. Hoy asistimos a la desesperación de los economistas por salvar de la muerte, a un monstruo que ya no podrá vivir sin asistencia permanente.
Me pregunto ¿vale la pena mantener con vida al liberalismo y al capitalismo cuando ha quedado demostrado que ya no podrán subsistir por sus propios medios?
Personalmente creo que no. A grandes males grandes soluciones. El mundo del futuro necesita reinventarse. La humanidad necesita otra oportunidad pero con otras reglas y bajo otras condiciones. Resulta despreciable que se destinen billones de dólares o euros para salvar un sistema que se ha engullido y minimizado la vida de millones de personas que apenas subsisten con un dólar diario o menos. Si tiene que caer, que caiga.
Quisiera estar vivo cuando los mentores del mundo reconozcan finalmente que, sólo a partir de un sistema socialista basado en la equidad en todos los aspectos, la humanidad tiene futuro. Visto lo visto no creo que aún pueda considerarse una utopía.