
He llegado a la conclusión de que un blog es un elemento único e indivisible. Algo así como las huellas digitales de la personalidad. No hay dos blogs iguales y se podría aventurar que son el adn del alma. Por ejemplo, nadie sería capaz de continuar el blog de otra persona sin que sus lectores habituales lo notaran.
Confieso que me he vuelto adicto a los blogs. Soy un viejo guerrero de la informática (comencé con una MAC PLUS, que aún conservo), pero un joven que se sorprende a cada instante con esto de los blogs. Venía leyendo desde hace algún tiempo del auge de las bitácoras, sobre todo cuando en la guerra de Irak, trascendieron aquellos blogs escritos desde el frente de batalla por informáticos iraquíes, a costa de estar arriesgando su propia vida. Luego esas recomendaciones que te llegan de un amigo, que ha descubierto “algo interesante” en un blog.
Pero, más allá de algunos primeros contactos, no fue hasta hace muy poco tiempo que empecé a colgarme en la inmensa red que se teje en la comunidad de blogueros.
Al principio leía y dejaba comentarios anónimos, pero un día, cómo creo que le ha pasado a todos, me saltó el fusible, y decidí publicar uno.
Actualmente leo con relativa asiduidad entre setenta y ochenta blogs, y cada día voy descubriendo otros que aportan cosas interesantes. Pero mientras leo trato de analizar un fenómeno que para mi, tiene un potencial que pocos pueden imaginar.
Creo que son la base de la comunicación del futuro; que no existe nada mejor que la blogósfera para relacionar a un ser humano que cada vez, por las exigencias de la vida misma, se siente aislado o se encuentra en un estado de preocupante soledad. Y ojo con confundir solitario con solo. Estar solo puede ser una elección, en cambio, estar en soledad siempre es una imposición.
¿No creen que un blog revela una gran necesidad de comunicación, más allá de la cantidad de personas que puedan rodearnos en nuestra vida cotidiana, y es esa necesidad de comunicación la que opera como detonante para que quien escribe el blog se muestre tal cual es, o se nos revele de forma genuina? De ahí que las afinidades nazcan casi de manera inmediata. El blog potencia virtudes en decadencia como la solidaridad y la amistad; genera afectos cuya génesis espontánea no se apoya en bases preconcebidas ni en falsos conceptos.
Me gusta leer blogs porque son una fuente inagotable de sabiduría e información, pero agradezco que a través de ellos, pueda conocer gente capaz de conmoverme, que de otro modo jamás hubiera conocido. Estoy seguro que la mayoría no sospecha que mucho de lo que escribe, puede resultar sumamente interesante para los demás, incluso las banalidades. Hay autores que buscan impresionar; otros que hacen su catarsis matinal; muchos que escriben un diario de su vida y algunos que sencillamente publican para decir “estoy acá y quiero conocerles”. Todos, absolutamente todos nos están develando qué son, cómo son y qué están buscando.
Para alguien que, como yo, tiene el vicio mórbido de la escritura, navegar por el entramado laberinto de los blogs es en exceso gratificante y sorprendente; es cómo si el buscador de oro, de buenas a primeras, hallara monedas de oro esparcidas a su alrededor y a cada paso.
Porque meterse en la vida de cada uno que publica, por esta pequeña puerta, es aceptar una invitación hecha de corazón. Descubrir un blog es abrir la puerta que su autor ha dejado sin llave, para que entre todo aquel que se sienta a gusto. Y aunque parezca que no, los blogs tienen la enorme capacidad de activar los cinco sentidos. Tienen textura, sabor, aromas, imágenes y oídos. Y lo principal, es que poseen un sistema inmunitario de alerta rápida: la falsedad, la hipocresía y la mala onda no consiguen infectarlos.