lunes, diciembre 17, 2007

en vuelo...

El avión se coloca al principio de la pista y acelera al máximo las turbinas. Son las cinco de la tarde y el sol otoñal de Madrid brilla desvergonzado. Miro a través del pequeño ojito que es la ventanilla y siento como cada vez que viajo, la extraña sensación de dolor-placer que me dice que estoy vivo. La sombra del avión sobre el asfalto se dibuja con una nitidez que no recuerdo haber visto anteriormente. Acelera la máquina y acelera la sombra. Yo voy en la máquina, pero sé que también voy en la sombra. El avión eleva apenas el morro y la sombra, como resignada por no haber ganado el sprint, se marcha en sentido contrario.
Me quedo observando la sombra que se agranda, difumina y aleja lentamente mientras el avión toma altura. Me siento partido en dos; me siento en un limbo a mitad de camino entre la vida y la muerte. Traía conmigo un periódico y una libreta de sudokus para el viaje, que no consigo abrir. Casi una hora con la mirada fija a través de la ventana, buscando en la superficie del planeta que gira diez mil metros más abajo, la sombra en la que viaja algo de mi. Me preocupa saber cuánto de mi va en cada lado. Mi corazón late en la parte que va en el avión; lo sé porque puedo oírlo, pero ¿qué mantiene con vida a esa otra parte de mi que viaja en la sombra?. ¿Dónde está realmente la sombra en este momento? ¿Y si el sol se apagara de repente, qué pasaría con mi otra parte? Me desespera pensar que mis dos partes no puedan volver a juntarse nunca más; me da mucho miedo que en la parte que viaja en la sombra viajen mis sentimientos, mis recuerdos, mis imágenes de ti, los archivos de la memoria que conservan el proyecto final de aquel amor inmenso que jamás se llevó a cabo.
La voz del comandante avisando que estábamos próximos al aeropuerto de Santiago, me obliga a cambiar de postura, recoger la mesilla, ajustarse el cinturón. La ciudad ya se ve en detalle. Pasamos sobre ella y viramos casi ciento ochenta grados para quedar de frente a la pista. Las turbinas aceleran y los flaps se despliegan. Perdemos altura y el paisaje recupera su naturalidad. Cuando debemos estar a poco más de cien metros de altura, veo aparecer la sombra entre los bosques que rodean al aeropuerto. Está por detrás de nosotros pero viene muy de prisa. Nada la detiene y llega justo en el momento en que el chirriar de los neumáticos nos indica que tocamos tierra. Respiro hondo. El avión se detiene junto a la manga y la sombra está allí. Cuando atravieso la salida me invade una especie de paz celeste de saber que por esta vez, al menos, he recuperado todo lo mío, que durante una hora permaneció en tierra, dentro de la sombra.

Pd. Si quieres pasar por aquí, hay cosas nuevas

11 comentarios:

Ponch dijo...

a nueva zelanda..

Un gusto! y gracias por la palmadita

Ponch dijo...

bueno muchas gracias.. me again trying to not be so shy jajaja
y de paso practicamdo (o mintiendo, quien lo dice alo argentino) el inglès q me espera.
Sinceramente, para mi como para muchos este espacio que creé está encriptado y dedicado a mi catársis.. pero narciso u ombligo mediante, no puedo dejar de agradecer por el cumplido..
si le gusta, siga leyendo, quizàs algo intereante saque de todoe sto..
sino, abro el debate. y por mi parte, hare lo mío con el suyo.
Nuevamente, un gusto.

Me verás volver.
Ponch

∂Væ ƒæNiX™ dijo...

Y yo que padezco de aerofobia buaaaa pero tengo que viajar no me queda de otra...

susana dijo...

q maravilla viajar, me encanta...me ha gustado eso de mis dos partes, así me siento yo...partidita

MAR dijo...

yo solo te quería desear una feliz vida y una feliz navidad.
CARIÑOS PARA TI.
MAR

MaleNa la porteña. dijo...

Que hermoso texto!!
No se queda con nada guardado. :)

Adoro esa musica que suena, Gary Moore sacude mi alma.

Te abrazo hermano, por un bello renacer.


MaLe.

Bego dijo...

Marcelo, feliz navidad
Q las disfrutes con toda la gente q mas quieres
Besos!

DudaDesnuda dijo...

Buenas fiestas y buenos vuelos.

Besos en la frente.

Agustina dijo...

Vaya, me recordaste los niños cuando intentan pillar su propia sombra.

Me llevaste en tu vuelo y eso me gustó.

Aprovecho la ocasión para desearte un feliz año nuevo. Hasta la próxima. Espero que sigamos en contacto. Un beso cariñoso y un abrazo.

28-Dic.

Angélica dijo...

Como yo y como ella... ambas te queremos.

28-Dic.

OTRAMIRADA dijo...

No la veias pero tu sombra estaba allí, aferrada a tus recuerdos, tus sentimientos. Sólo se demoró en aparecer, para que la añoraras un poco.

Un abrazo y Felíz Año Nuevo para ambos.