
Cuando uno descubre un buen vino tiene la obligación de hablar de él a sus amigos pero si, por azar, se encuentra con un/una poeta capaz de conmoverlo con sus palabras, pues entonces, tiene el deber de conciencia de gritarlo a los cuatro vientos.
El pasado miércoles 22 de noviembre en Salamanca, tuve el privilegio de asistir a la presentación de un libro, cuya autora, hasta ese momento, sólo conocía de haber leído en su bitácora. Flanqueada por su editor y el coordinador del taller al que asiste, allí estaba Mamen Somar, tímida y nerviosa, ante un público numeroso formado por amigos, familiares, compañeros de taller, amantes de las letras y algún que otro “extranjero” como yo, a las fronteras de Salamanca, que llegaron guiados por esa intuición inexplicable que siempre nos conduce al lugar ideal.
Reveló el editor los detalles de su pequeño gran descubrimiento y el maestro de escritores reseñó el camino que desembocó en éste libro llamado “Interior de una sombra”. Así, finalmente, le tocó a Mamen, agradecer y leer algunos de los poemas que integran la obra. De su voz tan particular y con inconfundible acento castellano, brotaron las palabras que colmaron las ansias de todos. Aplausos, firma de ejemplares, agradecimientos y un “after poetry” para compartir una copa en el “rincón de los lápices”.
La fresca noche salmantina nos acogió en su escenario medieval y me devolvió a mi mundo, con las solapas levantadas y manos en los bolsillos; en uno de ellos, un libro ávido por abrirse como una rosa y perfumarme el alma. Entrada ya la madrugada, la intuición se transformó en certeza luego de la segunda lectura de sus sesenta páginas.
Quiero compartir con todo aquel que pase por aquí, este poema llamado Desnudez, que realmente me hace vibrar y que elijo, tal vez, porque creo que la autora va desnudando su alma en cada palabra escrita.
Tu boca desnuda mi nombre
Por eso es tan difícil olvidarte
Por eso es tan difícil que me olvides
Aquella vez primera que lo escuché de tus labios
Ese aliento nervioso
del despojar de la ropa
casi sin permiso,
casi sin dudarlo.
Un susurro
y todo fue a para al suelo
Por eso no hemos conseguido superarlo
Porque es mi nombre sólo si me llamas
Porque es mi boca sólo si te nombra
Os recomiendo sinceramente pasar por Otro Cuento
http://mamensomar.blogspot.com/
si os gusta la poesía, claro está.