Adiós, no quiero nada.

Idea Vilariño, la gran poeta y ensayista uruguaya ha emprendido el último viaje.
Se lleva los misterios de una vida de la que nos dejó saber muy poco; nos deja una obra para que cada uno construyamos nuestra propia Idea.
Rechazaba las entrevistas y hablar de su intimidad.
“Para eso está mi poesía”, habrá pensado tantas veces.
Fue docente en colegios secundarios y seguramente habrá mucha gente que hoy recordará su voz y su carácter llenando un aula en su hora de literatura.
Escribió a la muerte y al amor, fundamentalmente.
Militó en política y transitó sola por la vida.
Fue y será una figura relevante de las letras uruguayas.
Al final del camino la esperan Delmira Agustini, Maria Eugenia Vaz Ferreira y Juana de Ibarbourou entre otras. Habrá una gala de bienvenida y se leerán muchos poemas entre abrazos y brindis.
Tal vez detrás de los visillos de alguna puerta entreabierta, Juan Carlos Onetti aguarde, con la ansiedad de un adolescente, el reencuentro con su gran amor.
Quisiera morir
ahora
de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería
Quisiera morir,
quisiera
de amor,
para que supieras
............................................................
Adiós
no quiero nada.
Adiós, adiós.
No puedo repetir
más los gestos,
las palabras.
Adiós.
Ni siquiera tu vida aceptaría.
Menos
esa difícil sonrisa
que me muestras.
Se lleva los misterios de una vida de la que nos dejó saber muy poco; nos deja una obra para que cada uno construyamos nuestra propia Idea.
Rechazaba las entrevistas y hablar de su intimidad.
“Para eso está mi poesía”, habrá pensado tantas veces.
Fue docente en colegios secundarios y seguramente habrá mucha gente que hoy recordará su voz y su carácter llenando un aula en su hora de literatura.
Escribió a la muerte y al amor, fundamentalmente.
Militó en política y transitó sola por la vida.
Fue y será una figura relevante de las letras uruguayas.
Al final del camino la esperan Delmira Agustini, Maria Eugenia Vaz Ferreira y Juana de Ibarbourou entre otras. Habrá una gala de bienvenida y se leerán muchos poemas entre abrazos y brindis.
Tal vez detrás de los visillos de alguna puerta entreabierta, Juan Carlos Onetti aguarde, con la ansiedad de un adolescente, el reencuentro con su gran amor.
Quisiera morir
ahora
de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería
Quisiera morir,
quisiera
de amor,
para que supieras
............................................................
Adiós
no quiero nada.
Adiós, adiós.
No puedo repetir
más los gestos,
las palabras.
Adiós.
Ni siquiera tu vida aceptaría.
Menos
esa difícil sonrisa
que me muestras.